Francisco Toledo

Artista y activista
por la cultura de México para el mundo

Jonatan Chávez*

Toledo, el único artista con alma de tlacuilo.
Joaquín Galarza
Artista, grabador, dibujante y defensor de los derechos humanos y la naturaleza, polifacético desde el origen, con su óptica de inspiración enfocada siempre en la raíz indígena de las culturas originarias de Oaxaca, Francisco Toledo nació en Juchitán, Oaxaca el 17 de julio de 1940, aunque su vida transcurrió entre Juchitán, Minatitlán y la ciudad de Oaxaca. Si bien su padre quiso que fuese abogado, su espíritu creativo se decantó por las artes, ya que desde niño descubrió su fascinación por el dibujo y los animales, los cuales recreaba en una atmósfera de imaginería fantástica que impulsaba más sus ímpetus hacia la creación artística.

Personaje apasionado y creativo, recibió de sus abuelos —en especial Benjamín— narrativas de mitos y leyendas que el pequeño Francisco revistió en su mente para la configuración de bestiarios llenos de fantasía, sensualidad y erotismo que marcarían parte de sus procesos creativos.
Francisco Toledo fue un apasionado de la literatura y los libros, en los cuales se embebía cuando asistía a la biblioteca de Bellas Artes de la ciudad de Oaxaca para su consulta; sin embargo, la fotografía pronto se convirtió en un recurso que sumó a sus inquietudes plásticas, con las que logró ampliar su campo de creación artística.

Transcurrida su adolescencia en Oaxaca, el joven Toledo arribó a la Ciudad de México para continuar su formación en la Escuela de Artes y Artesanías de la Ciudadela. Su habilidad y estilo personal atrajeron la atención de Antonio de Souza, quien buscaba jóvenes creadores con tendencias y propuestas nuevas; fue así como montó en su galería de la calle de Génova una de las primeras exposiciones del artista (quien siempre recalcó que se sentía muy cómodo con expresar que había nacido en Juchitán, Oaxaca). Fue gracias a Antonio Souza que a partir de ese momento (1959), Francisco Benjamín López Toledo, de tan solo 19 años, asumió el nombre con el que fue conocido hasta su muerte: Francisco Toledo.

Gracias a la buena recepción de la exposición, Francisco Toledo tuvo la posibilidad de viajar a Europa, donde conoció a Olga y Rufino Tamayo, así como al premio Nobel de Literatura Octavio Paz; este último lo apoyó para que el joven artista viviera en la Casa de México de la Ciudad Universitaria de París para jóvenes creadores, investigadores y todos aquellos que se encuentran en proceso de formación en el viejo contente.

La estancia de siete años en Europa le otorgaron al maestro Toledo la posibilidad de llenar sus ojos de arte y cultura a través de los museos; uno de los que sin duda dejó huella en la memoria del artista fue el Museo del Hombre: sus vitrinas y museografías, evocadoras de trazos y formas primitivistas, grafismo y trazos alejados por completo de algún concepto o canon impuesto por la abstracción estética, la naturalidad representativa de animales e insectos, fueron un manantial para el artista que abrazó y sació la sed de su creación constante.

A su regreso a México en 1967, Toledo presentó diversas exposiciones en prestigiosas galerías de la Ciudad de México —como Arvil y la Casa de Lago de la UNAM—, así como en Estados Unidos, principalmente en Nueva York. En 1972 fundó la Casa de Cultura de Juchitán, espacio abierto a las artes y la creación comunitaria que fueron parte importante de su trabajo como gestor cultural y en cuya esencia radica la imperiosa necesidad de crear espacios para las generaciones jóvenes.

En la ciudad de Oaxaca, Francisco Toledo acudía frecuentemente al taller del grabador Fernando Sandoval; ahí, con la técnica del grabado, exploró una inmensidad de posibilidades que desarrolló con maestría en el dominio de la técnica y el género del autorretrato, parte medular en su proceso creativo, artífice de creaciones surgidas de una mente creativa, nutrida de interminables noches de lectura que se concretaban en la creación de imaginería fantástica brutal e inagotable.

La década de los ochenta fue de gran desarrollo en el proceso de la ilustración de libros en los que colaboró con diversos escritores como Jorge Luis Borges y José Emilio Pacheco. El Álbum de zoología, bellamente ilustrado con grabados del artista es un referente de la gráfica y el diseño editorial, que poseen un gran valor dentro del ámbito cultural mexicano.

En 1988, sin olvidar su labor como gestor cultural, Francisco Toledo creó el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca, espacio multidisciplinario abierto a los jóvenes creadores y la investigación. Por un lado, la casona del siglo XVIII donada al INBAL por la familia Toledo funciona como un espacio para la formación y experimentación en las artes gráficas, al mismo tiempo que resguarda la Colección Toledo-INBAL que anteriormente fue conocida como Acervo José F. Gómez, quien fuera tío del artista y que gracias a su trayectoria es un referente de la historia de Juchitán. Al dia de hoy, ese acervo ha crecido y cuenta con cerca de 20 mil piezas gráficas y documentos. También conformó la Colección Toledo de Fotografía que cuenta con alrededor de 100 mil fotografías y documentos.

Los noventa del siglo XX fueron años marcados de profundo activismo y gestión de recintos culturales. Primeramente se vinculó, al lado del artista Luis Zárate, para el rescate del huerto del convento de Santo Domingo, fundado en el siglo XVI por los frailes dominicos; el espacio estaba destinado a ser usado como un estacionamiento público pero gracias a la intervención de los artistas a través del Patronato Pro Defensa y Conservación del Patrimonio Natural y Cultural de Oaxaca (ProOax), se pudo conservar y habilitar para ser el Jardín Etnobotánico, donde se reúnen especies endémicas de las regiones oaxaqueñas, lo que deja en claro la contundente presencia del activismo del maestro Toledo.

En 1992 se da lugar a la creación del Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, espacio que mezcla el pasado y el presente a través de la construcción de diálogos museológicos con obras de artistas contemporáneos. Asimismo, en 1996 nace el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, que resguarda más de cien mil piezas de fotografía donde es posible reunir personajes como Henri Cartier-Bresson, Graciela Iturbide, Sebastião Salgado, Josef Koudelka o Juan Rulfo, entre muchos otros —que hoy puede visitarse gracias a la exposición Lu’Biaani, en el Colegio d e San Ildefonso—. Para 2006, el Centro de las Artes de San Agustín (CASA) abriría sus puertas como lugar de creación y en diálogo con sentido de conservación y ecología, preceptos con los que Francisco Toledo comulgó hasta sus últimos días.

Instalación fotográfica, exposición Lu'Biaani, Francisco Toledo y la fotografía.

Multifacético, carismático, creativo y crítico, nunca se sustrajo ni traicionó sus convicciones. Desde su trinchera no dejó de ejercer la gestión, la colaboración para la sensibilización y generación de reflexión creativa; cómo olvidar su firme oposición al establecimiento de cadenas de comida rápida internacionales en el centro histórico de la ciudad de Oaxaca.

Una de las últimas acciones que realizó fue la que se detonó a raíz de la desaparición en septiembre de 2014 de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Isidro Burgos de Ayotzinapa en el estado de Guerrero. Francisco Toledo, basado en una tradición zapoteca, voló papalotes con el rostro de los desaparecidos a manera de protesta y proclama para la presentación de los desaparecidos y no dejar de insistir en su búsqueda.

Francisco Toledo falleció el 5 de septiembre de 2019 en la ciudad de Oaxaca. En noviembre de ese mismo año, el Colegio de San Ildefonso dedicó su tradicional ofrenda al artista que hizo de su herencia cultural un universo de creación artística y hoy presenta al público Lu’Biaani: Francisco Toledo y la Fotografía, hasta el 27 de febrero de 2022, una muy extensa y diversa colección de piezas fotográficas, que muestra su relación artística profunda con esa disciplina del arte contemporáneo.

Bibliografía 

  • Historia del arte mexicano, arte contemporáneo. Bogotá, Editorial Emán, 2006.
  • Toledo, Francisco y Pacheco, José Emilio. Álbum de zoología. México, El Colegio Nacional - Ediciones Era, 2006.
*Historiador, Coordinador de Voluntariado y Servicios al Público del Colegio de San Ildefonso.

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