SAN ILDEFONSO EN EL TIEMPO

HISTORIA

La Capilla y el Patio de Pasantes del Colegio de San Ildefonso

Desde 1992, cuando San Ildefonso fue habilitado como un recinto cultural destinado a mostrar exposiciones temporales, uno de los espacios que más visitantes sedujo fue la Capilla; su espacialidad, altura doble y marcos pétreos de reminiscencia barroca, evocan la riqueza de la que alguna vez estuvo revestida.



La Capilla, ubicada justo a la mitad del complejo arquitectónico de San Ildefonso, comunica el patio de Novicios con el patio principal; cuenta con dos accesos, uno en la parte poniente y otro en el costado sur, que la conecta con un patio intermedio conocido como Patio de Pasantes. Su sacristía aún resguarda dos lienzos de gran formato, de los que hablaremos más adelante.

En los colegios Jesuitas era importante contar con una capilla para llevar a cabo tanto los ejercicios espirituales establecidos por Ignacio de Loyola como la liturgia comunitaria.

Con frecuencia, los visitantes se cuestionan sobre cuál fue el destino de todo lo que existió dentro de este recinto. En el I.I.S.U.E (Instituto de Investigaciones sobre la Universidad) se encuentra parte de los archivos e inventarios realizados durante los siglos XVIII y XIX sobre los bienes que resguardó el Colegio de San Ildefonso. El último documento que menciona la riqueza de este edificio data de 1854, es decir, noventa y tres años después de la expulsión de la compañía.

En ese expediente se enlistan seis retablos: el principal dedicado a San Ildefonso, otro dedicado a San Luis Gonzaga y San Francisco Javier, sin dejar de lado las devociones marianas como la virgen de Guadalupe —de las que los jesuitas eran devotos promotores—, y un órgano que se encontraba en la parte superior.

Sobre la Sacristía se detalla mobiliario para resguardar vestimenta y ornamentos litúrgicos, de lo cual ya no queda nada, excepto los dos lienzos de gran formato de La Sagrada Familia y el Pentecostés que Francisco Antonio Vallejo ejecutó seis años antes de la expulsión de los jesuitas. Pinturas de gran formato vistieron los muros de San Ildefonso antes del muralismo del siglo XX, sin embargo fueron removidos debido a la diversidad de usos que ha adoptado el inmueble; así lo refiere el investigador Jaime Cuadriello en su estudio realizado para la edición del catálogo Antiguo Colegio de San Ildefonso (2008).



La ubicación central de la Capilla y su conexión con el Patio de Pasantes nos hace entender la importancia del recinto. A este patio se le conoce así, porque ahí se concentraban los estudiantes jesuitas que no tomarían los votos de la orden, y que solo estaban de paso, mientras recibían educación; por lo tanto, no debían mezclarse con los novicios, aquellos que habrían de ordenarse e iniciar su labor misionera.

El conjunto de la Capilla y el Patio de Pasantes es armonioso, su monumentalidad y sólidos muros generan un ambiente de aislamiento e introspección, espacio propicio para reflexión y la oración. El diseño ortogonal comunicado por pasillos genera un ambiente de aislamiento y conexión a la vez que reunía a todos los integrantes del colegio, que en sus mejores momentos llegó a albergar alrededor de trecientos estudiantes.

Bibliografía
· Cuadriello, Jaime, (2008) Muros vestidos: Santos investidos. Las antiguas pinturas de San Ildefonso en Antiguo Colegio de San Ildefonso, México, AREA EDITORES.
· Maquívar M., María del Consuelo, (1997) La Sacristía de la Capilla de San Ildefonso en Antiguo Colegio de San Ildefonso, México, NAFIN
· Decorme, Gerard. La obra de los Jesuitas mexicanos durante la época colonial. 1572- 1767. Tomo I Fundaciones, México, PORRÚA, 1941.

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