San Ildefonso en el Tiempo

HISTORIA

Conoce los acontecimientos que, por más de cuatrocientos años, han formado tanto la propia historia del Colegio de San Ildefonso, como la de algunos de los procesos artísticos, culturales y sociales más significativos de nuestro país.

Arquitectura novohispana: Salón de Actos El Generalito

En el siglo XVI, cuando fue fundado el Colegio de San Ildefonso, había dos tipos de colegios: por un lado, los “mayores”, llamados así porque congregaban a estudiantes que ya habían alcanzado el grado de bachiller, entonces, el máximo grado educativo y, por otro, los “menores”, dedicados a aquellos que recibían educación y alojamiento, a cambio
de un pago económico.



El Colegio de San Ildefonso fue creado precisamente como un colegio menor. Las disciplinas y lecciones (hoy en día materias y clases, respectivamente) se impartían en los salones y recintos como el Salón General de Actos, nombre que le viene desde que fue diseñado por Pedro de Arrieta.

Desde sus inicios en 1732, lo llamaban con el diminutivo de Generalito pues los estudiantes encontraban en su diseño similitudes con el Salón General de Actos de la Universidad Pontificia a la que asistían todos los días para recibir clases, solo que este era más pequeño.

Hoy, este recinto resguarda mobiliario que nos permite evocar la riqueza que algún tiempo ostentó. Ejemplo de ello es el hermoso púlpito, conocido como cátedra, desde el cual se impartían las lecciones. Éste está tallado en madera de cedro y ébano con elementos marianos y rematado en el panel superior con el escudo de armas de los reinos de Castilla y León en relieve.

Los veinte lienzos que aún se resguardan en este recinto son la evidencia de que el género del retrato fue muy solicitado por los jesuitas para recordar a los personajes que aquí se educaron. Teólogos, canónigos, abogados y filósofos, criollos de familias nobles y becarios se graduaron de este lugar, como lo muestra el retrato de Cayetano Antonio de Torres, obra de Andrés López, colocado desde su inauguración.


La sillería compuesta por 254 paneles no fue diseñada para este salón, proceden del Convento de San Agustín, en la Ciudad de México, y fue realizada por los maestros Tomás Xuárez y Salvador de Ocampo, artífices que basaron su trabajo en una biblia francesa del siglo XVII. En el siglo XIX, aquel convento fue convertido en una biblioteca luego de ser expropiado por el gobierno liberal de Benito Juárez. Fue hasta 1895, cuando el rector de la Escuela Nacional Preparatoria, Vidal Castañeda y Nájera rescató esta obra y fue colocada en el recinto.

Este recinto, ubicado en la parte norte del patio principal del Colegio de San Ildefonso, representa una ventana al pasado para leer a través de su acervo escultórico, pictórico y arquitectónico la impronta que la misión educativa ha dejado desde su origen en este lugar.

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