MEMORIA COMPARTIDA | ANECDOTARIO

Después del bazucazo

Jonatan Chávez*

¡Soldado no dispares, tú también eres pueblo! 
¡Nada con la fuerza, todo con la razón! 
¡Pueblo no nos abandones, únete pueblo! 

En el asalto de julio de 1968 a la Preparatoria, Pablo Gómez refiere que no recordaban cuándo había sido la última vez que el edificio había sido pisado por la bota autoritaria de un gobierno represor; sin embargo la historia ha registrado varios momentos en los que el Colegio de San Ildefonso fue intervenido como la expulsión de los jesuitas en 1767, la posterior ocupación por parte del Cuarto Batallón del Regimiento de Flandes y en el turbulento siglo XIX, la ocupación de los ejércitos norteamericano y francés.

La mañana del miércoles 31 de julio de 1968, tras el agravio perpetrado en la Preparatoria de San Ildefonso y la ocupación de otros planteles por el ejército representó una violación a la autonomía universitaria. La marcha convocada el primero de agosto no solo significó manifestar el descontento al atropello. El rector habló ante más de veinte mil universitarios en nombre de estudiantes que querían respuestas claras y de una sociedad que los apoyaba, pues se sumaron obreros y padres de familia. La marcha salió de la explanada de la Ciudad Universitaria y se dirigió por avenida de los Insurgentes hasta Félix Cuevas.

En las semanas y meses posteriores, sucedieron acontecimientos fuera de lo común: se veían soldados por varios rumbos de la ciudad, movilizaciones de tanques, traslado de tropas, se conformó el Consejo Nacional de Huelga (CNH) o protestas de gran fuerza simbólica, como la marcha del 13 de septiembre, conocida como la marcha del silencio, a la que asistieron miles de personas en absoluto sigilo desde el Museo Nacional de Antropología hasta el Zócalo.

18 de septiembre, 1968. Toma de CU. Alrededor de las 10 de la noche el ejército ocupa Ciudad Universitaria. Son detenidas cerca de 500 personas. (Memorial 68, Centro Cultural Universitario Tlatelolco)

La reacción del Gobierno a esa marcha tuvo lugar el 18 de septiembre, cuando el ejército ocupó la Ciudad Universitaria y otros planteles educativos y detuvo a profesores y alumnos; al mismo tiempo, los diputados del partido del régimen criticaron al rector, quien a pesar de que presentó su renuncia, se mantuvo en su puesto pues le fue rechazada. La tensión iba en aumento. Al gobierno le urgía resolver el conflicto para realizar en paz los Juegos Olímpicos y el ambiente social de inconformidad no era la imagen que pretendía dar al mundo.

2 de octubre, 1968

Para el 2 de octubre, el CNH convocó a una marcha que terminaría en la plaza de las Tres Culturas; nadie imaginaba que ese día sería el que el Gobierno eligió para acabar de una vez por todas con el movimiento. Desde tempranas horas, se vieron por los alrededores de la plaza a hombres con un guante blanco inspeccionando las azoteas de los edificios habitacionales del conjunto diseñado por Mario Pani, así como la bóveda corrida de la iglesia. Tras la señal que se dio con unas bengalas en el cielo, los asistentes al mitin fueron agredidos. El saldo trágico fue de numerosos muertos y heridos, aún sin precisar; que pueden, sin embargo, calcularse por la sangre que tiñó la plaza. Las reacciones fueron inmediatas; por más que el Estado quiso ocultar la represión, la prensa internacional logró dar a conocer lo sucedido y el día cuatro, Octavio Paz demitió de su cargo como embajador en la India.

Días después, Enriqueta Basilio, la primera mujer en portar la antorcha, subía las escaleras del Estadio Universitario para encender el pebetero con el que la justa olímpica inició. Los juegos arrojaron el triunfo de nueve deportistas mexicanos en disciplinas como natación, marcha, boxeo: Pilar Roldán, Teresa Ramírez, Felipe El Tibio Muñoz, Álvaro Gaxiola, Ricardo Delgado, Antonio Roldán, Agustín Zaragoza, Joaquín Rocha Herrera y José El Sargento Pedraza. Sin embargo, la Noche de Tlatelolco representó una paradoja: la derrota de un Estado insensible a la petición de libertad y democracia de una sociedad que lo pagó con sangre.

*Historiador y es Coordinador de Voluntariado y Servicios al público del Colegio de San Ildefonso

Bibliografía 

  • Los 100 años de la UNAM. México, La jornada, 2010.
  • Garzón Lozano, Luis Eduardo. La historia y la piedra. México, PORRÚA, 1998.
  • Gómez, Pablo. 1968: La historia también está hecha de derrotas. México, Porrúa, 2008.
  • Tiempo Universitario. México, Antiguo Colegio de San Ildefonso, 2010.
  • Escuela Nacional Preparatoria. Imágenes y pinceladas de sus protagonistas. México, UNAM-ENP, 2014. 


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