MEMORIA COMPARTIDA | Anecdotario

Gabino Barreda: pilar de la educación y la salud en México
por José Luis Santiago Garduño*



Cuando hablamos del Dr. Gabino Barreda es inevitable pensar en dos palabras: educación y salud. Mexicano ilustre, médico, filósofo, embajador y el primer director de la Escuela Nacional Preparatoria (ENP), nació en Puebla en 1818, introdujo el método científico y positivista en la educación y supo articular la ciencia con el arte. Inició la carrera de Jurisprudencia en el Colegio de San Ildefonso, pero la interrumpió para estudiar Química en el Colegio de Minería, y posteriormente, Medicina en la Escuela Nacional de Medicina (ENM) de 1843 a 1847. Sirvió en el cuerpo médico militar en la guerra contra Estados Unidos y, meses más tarde, se fue a París a continuar sus estudios.      

En 1851, regresó a México para recibirse como médico con una disertación sobre tumores mamarios. Ese mismo año fue nombrado Secretario de la Academia de Medicina  y más tarde, vicepresidente de la Mesa Directiva. Impartió las materias de Física Médica, Historia Natural y Patología General en la ENM.     

En Guanajuato en 1867, pronunció su Oración Cívica donde expuso que la ruta para México era el progreso. Al triunfo de la República, Barreda propuso el Colegio de San Ildefonso como sede de la ENP. La divisa inspirada en el positivismo francés: “libertad, orden y progreso; la libertad como HECHO; el orden como BASE y el progreso como FIN[1]”; le valió ser nombrado su primer director.     

Barreda no sólo cuidaba de las actividades académicas. Una de las pocas obras de arte que enriquecieron al Colegio de San Ildefonso durante el siglo XIX fue el desaparecido mural “Triunfos de la Ciencia y el Trabajo sobre la Envidia y la Ignorancia”, que pintó Juan Cordero. Realizado gratuitamente en 1874 a solicitud de Gabino, presentaba de forma alegórica, los principios positivistas de la Escuela: Amor, Orden y Progreso; sin embargo, fue sustituido algunos años después por el vitral “La Bienvenida”, todavía presente.     

Dentro de la Preparatoria, dio clase de Lógica. Fundó la Sociedad Metodófila. En abril de 1878, Barreda fue nombrado Ministro plenipotenciario de México ante el Imperio Alemán. Dejó la dirección de la ENP y lo sustituyó, en forma interina, Alfonso Herrera. Se trataba de un exilio forzado.     

Falleció el 10 de marzo de 1881, en su residencia de Tacubaya. La ceremonia en el salón de la Escuela Nacional Preparatoria, donde se depositaron los restos del Maestro Barreda, fue sencilla pero muy alegórica, y luego el cortejo partió al Panteón de Dolores, donde fue sepultado. Sus restos fueron trasladados en 1968 a la Rotonda de las Personas Ilustres de la Ciudad de México, donde reposan actualmente.     

Hoy, numerosas calles del país, clínicas, la Prepa 1 y el auditorio de la Prepa 5 de la UNAM, incluso la Medalla al Mérito Universitario de nuestra máxima casa de estudios, llevan su nombre. Un país sin salud ni educación, no tiene futuro. Parte de este futuro se lo debemos al Maestro Barreda.     

*Voluntario Docente del Colegio de San Ildefonso; Universitario de la Facultad de Medicina de la UNAM, y Socio Numerario de la Sociedad Mexicana de Historia y Filosofía de la Medicina.





[1] San Ildefonso: vivir por su historia consagrado

Bibliografía

- Martinez Assad, Carlos. San Ildefonso: vivir por su historia consagrado, en Antiguo Colegio de San Ildefonso, México. Ediciones ERA, 2007.
- Guía de murales del Antiguo Colegio de San Ildefonso. Murales de la Escalera. México. México, UNAM, 2000. P. 60.
- Díaz y de Ovando, Clementina, La escuela Nacional Preparatoria. Los afanes y los días, 1867-1910. T. I, México,  UNAM, 1972.
- Viesca Treviño, La Academia Nacional de Medicina de México. 150 años de sucesos médicos. México, CONACYT, 2014.

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